El Castillo de Butrón es, probablemente, el mejor exponente de la arquitectura romántica y ecléctica del siglo XIX. Está construido sobre un castillo medieval de los siglos XIVXV, respetando su planta y los restos que quedaron a la salida de la primera guerra carlista. En la Edad Media era una gran torre defendida por una muralla con cuatro cubos en sus esquinas. La torre sólo tenía una puerta a 10m de altura, sin escaleras ni accesos director. Para entrar en ella, había que subir primero a lo alto de la muralla, y una vez allí, desde la torre, bajaban un puente levadizo que unía muralla y torre.
Contrariamente a los castillos del sur, construidos normalmente en parajes altos de difícil acceso para soportar largos asedios, los de la franja cantábrica tenían una misión mixta comercial, de prestigio y de cortas pero frecuentes defensas, estando situados en zonas bajas, cerca de los cauces de los ríos, cuyas aguas son utilizadas por las ferrerías y molinos.