Onysablet

Durante la Purga de Dragones, Onysablet fue otro de los dragones provenientes del otro lado del océano, el cual combatió arduamente por la tierra que quería conquistar. Sable, como se le conoce entre los mortales, es el dragón negro más grande que sobrevivió a la Purga de Dragones. Reina sobre la Nueva Costa extendiéndose hasta casi llegar a Silvanesti. La parte suroeste de las montañas Khalkist marcan el borde nordeste de sus tierras. Sable ubica su cubil en Shrentak, una isla rocosa cerca del centro de la Nueva Ciénaga, como se le conoce a su reino.

Al igual que todos los dragones negros, Onysablet siente debilidad por los pantanos. Empleó su magia innata para alterar las tierras que conquistaba en ciénagas, más de su agrado. Ahora solamente los puntos más elevados de su reino permanecen secos. Con un cuerpo de 75 metros de largo y una envergadura de cerca de 90 metros, Onysablet es un espectáculo terrible. Los ogros dicen que cuando vuela sobre la tierra parece como si fuera medianoche al mediodía. Las escamas de Sable son de un negro opaco y sus ojos son de un amarillo enfermizo. Cuando se encuentra en estado de agitación o entretenida, puede apreciarse que sus cuernos de marfil se mueven con extraños movimientos espasmódicos.

Sable es ferozmente independiente, como todos los dragones negros. Le agrada pensar en sí misma como una científica y disfruta estudiando las muchas criaturas que habitan los pantanos que ella ha creado. Muestra un interés muy particular por los experimentos que involucran parásitos.

Onysablet es un dragón que disfruta de su soledad. Se enfadará cuando sea perturbada. No le agradan los visitantes de ninguna índole pero con frecuencia permanecerá inmóvil en el pantano si percibe que se acercan partidas de aventureros no deseados. Para cuando se den cuenta de la presencia del dragón ya será demasiado tarde.